El día 16 de Abril de 1919 salimos en el AVE hacia Barcelona desde la Estación de las Delicias a las 18h30m. De Barcelona partimos hacia Munich (dos horas) y de ahí a San Francisco (doce horas). La compañía aérea fue la Lufthansa alemana. El viaje se realizó con normalidad y, como siempre en este tipo de viajes, con la sensación de estar comiendo a todas las horas. El viaje lo realizamos: Esther, Carmen, Pilar, Estrella, Antonio y yo.
El día 17 y 18 estuvimos en el hotel Minna, más parecido a un albergue que a un hotel pero cómodo y con un ambiente latino y joven. Está ubicado en la calle16 en el centro de la ciudad. La calle 16 está plagada de personas colgadas y ya mayores que recordaba la generación de los años 60. Era usual ver como se pinchaban o temblaban por el síndrome de abstinencia. En las aceras solían estar aparcadas furgunetas de los servicios sociales con aseos y comida caliente, no los solían utilizar.
Visitamos las colinas "Twin Peach" donde se ve una panorámica de la ciudad excelente. La parte más alta de la ciudad está dominada por casas de madera al estilo "vitoriano" que ocupan una gran extensión. La parte baja finaliza en la Bahia con un centro plagado de edificios muy altos que se asemejan a cualquier ciudad norteamericana. Comimos en el puerto una especie de hogaza de pan hueca y rellenada de una crema de cangrejo, al parecer era una comida típica de San Francisco. Al atardecer fuimos a sacar las fotografías al puente "Gold Gate" aprovechando el ocaso de la tarde.
ºEl día 18 recogimos la caravana a 60 km de San Francisco. Llegamos a las 13h y hasta las 17 h no salimos, mal servicio. Nos dirigimos a un centro comercial para comprar la comida y los utensilios que la caravana necesitaba (toallas, sábanas, cafetera, mantas, almohadas ...), todo a cargo de la empresa. A la salida del centro tuve el primer susto del viaje, estuve a punto de atropellar a una persona. La verdad aún hoy no sé lo que pasó, la furgoneta saltó hacia el lado izquierdo y un giro al lado contrario conseguí que todo quedase en un susto. Bueno la pareja afectada empezó a gritar y yo con el "sorry" y cara de bueno aguanté el chaparrón.
El viaje hacia el camping de "Mariposa", a la entrada del parque nacional de "Yosomite", fue cansado. Aparcamos la caravana en un camping abierto y sin recepción y tranquilamente nos dedicamos a conocer como funcionaba eso de acampar con una caravana y acostumbrarnos a que rutinas diarias nos tenemos que acostumbrar: conectar el agua, la luz, el gas de la calefacción, las aguas sucias ... todo un trabajo.
El día 19 nos dedicamos a pasear y observar bellos paisajes, rocas inmensas, árboles interminables y agua, cascadas y más agua.
Por la tarde sufrimos el segundo percance. Realizamos una marcha circular siguiendo un río plagado de animales, Estrella se quedó y nos esperó tres horas, el despiste en un sendero nos llevó a un lugar no previsto. La cara de Estrella resumía muy bien la situación.
El día 20 continuamos camino de Yosemite, eso sí, después de pagar la novatada. Paramos en un supermercado y pagamos 260 dólares, pensamos que el precio eran los kg, pero era el precio de la pieza. Una vez instalados en el camping, realizamos una marcha, la típica, Antonio Esther, Carmen y yo. Salimos de Happy Iste en dirección a Half Dome. El sendero era cómodo al principio un camino asfaltado, al final de cierta dificultad por la pendiente. Unas escaleras irregulares resbaladizas ya que subían cerca de la cascada, era quizás los más peligroso de la marcha. Se llegaba a una gran roca que servía de mirador desde lo más alto, espectacular la visión siguiendo la cascada, recompensa el esfuerzo de la subida
Antonio, como siempre, necesitaba un esfuerzo superior y sin dar opciones siguió subiendo hacia el mirador superior. Esther, Carmen y yo decidimos bajar por las escaleras poco a poco convencidos de que Antonio nos alcanzaría. Se hizo de noche cuando llegábamos a la caravana y no había llegado. Creo que el susto le sirvió para comprender que no podía separarse del grupo.
A la mañana siguiente comprobamos el estado lamentable del camping, seguramente por culpa de una gran tormenta que arrasó con árboles e infraestructuras. Los baños sucios y descuidados, no había toma de luz ni toma de agua para las caravanas. Era curioso apreciar unas jaulas de hierro, las utilizaban para guardar la comida por la noche y resgaurdarlas de los osos, dejarla en la caravana era un peligro ya que por el olfato podrías destrozar la caravana siguiendo la comida. A pesar del intenso frío, sacamos las sillas y la mesa para preparar el desayuno, para mí la mejor comida del día: fruta, cereales, tostadas, café ... y sobre todo conversación para planificar el día.
Después de desayunar iniciamos la marcha hacia una inmensa cascada "Falls" Las diminutas gotas de agua junto a la cascada hacían del lugar un sitio idílico.
bajamos hasta los 300m de altura por una carretera sinuosa y con mucha pendiente. Enseguida nos encontramos de nuevo con los campos de naranjos. Todo el camino condujo Antonio, el viaje se me hizo muy pesado, llegué incluso a acostarme, aunque en viaje la cama resulta muy incómodo. El día 23 de Abril visitamos el valle de la muerte. Un valle inhóspito, seco, árido, salado y lleno de diferentes tonalidades que van del blanco de la sal al tono rojizo de las laderas. Todos los adjetivos que podemos añadir a la aridez y a la sal, se mezclan a las tonalidades de la luz solar y se convierten en un hermoso espectáculo visual. El paseo por el lago sólido de sal, sólo, cada uno con sus pensamientos, con sus adentros, refleja muy bien lo que puede llegar a afectar este tórrido lugar en cada uno de nosotros. La mente nos lleva al pasado y nos sitúa en lo que pudo ser este lugar con las caravanas que se atrevían a atravesarlo en el siglo XIX para encontrar un lugar donde vivir.
El día 25 salimos de las Vegas con dirección al Gran Cañón del río Colorado. El recorrido lo hicimos a través de un paisaje seco y agreste para pasar a una zona alta (2000m de altura) con predominio de pinos, se asemejaba mucho a las sierras que rodean Albarracín. Una vez dejada la caravana cogimos un sendero, muy concurrido, que atravesaba un bosque de sabinas para llegar al límite del cañón con una profundidad de 1000 m. La primera visión del hermoso espectáculo que nos mostraba la naturaleza, fue impresionante. Los múltiples cañones que se pueden observar y las formas erosionadas de la tierra arcillosa hacen de estar lugar único. Por la mañana del día 26 seguimos disfrutando de este paisaje insólito. Después de comer nos dirigimos a Page, ubicamos la caravana en un pequeño camping, exclusivo de caravanas, típico en esta zona. Creo que los únicos árboles de la zona están ubicados en el propio camping.
El día 27 nos trasladamos a Page, alquilamos un tour guiado conducido por un indio Navajo. Nos trasladamos en un todoterreno hasta una media cueva erosionada por el agua, un lugar de ensueño. Las siluetas de la arcilla pulida por el agua te encierran en un mundo de fantasía de belleza natural.
Seguimos camino hacia el "Monument Valley" los colores del atardecer se fusionaron con las siluetas de las inmensas mesas y columnas de arenisca que divisábamos en el horizonte. El día 28 fue el día de la visita al valle en el Colorado. Un lugar donde la erosión ha confeccionado siluetas imposibles y horizontes sin final. El gobierno de los EEUU le cedieron, mejor dicho, le devolvieron los terrenos a los indios para que pudieran vivir del turismo y, a la vez, dan a conocer su cultura Navaja. Al quilamos un todoterreno conducido por un indio y nos introdujimos en parajes de ensueño, paisajes duros, muy duros para vivir y sobre todo polvo, polvo y más polvo rojizo.
Por el camino hicimos una parada para visitar un fuerte, o mejor dicho lo poco que quedaba de él. Restos de caravana (alguna reconstruida), pozos, utensilios de labranza y de carpintería, la Iglesia y lo que más me llamó la atención fueron las cabañas de madera hosca cubierta las junturas de adobe, eran muy pequeñas y en cada una de ellas había un altavoz que nos contaba como vivían las gentes que residían por esos lugares.
Paramos a dormir en un pueblo situado a 2100m de altura, Una inmensa planicie donde alternan reses y caballos junto a grandes extensiones de cereales. Desde este frío paraje se divisaban las montañas totalmente nevadas. El pueblo se llama Monticelo, al atardecer y después de instalarnos en un sencillo camping salimos a dar una vuelta, bien pertrechados por el frío, la temperatura bajó hasta los 10º. Nadie paseaba por sus anchas calles limitadas por casas solitarias de buena construcción, lo más interesante era los restos de un fuerte (año 1600) que a buen seguro sería el núcleo inicial del pueblo. En una vieja cabaña que permanecía tal cual la habían dejado los propietarios en el siglo XVII nos encontramos con una copia de una carta escrita en español enmarcada en un cuadro. El autor era un zamorano apellidado García que se había asentado en el lugar. En este viaje estaba Trump de plena actualidad, era el Presidente de los EEUU, y estábamos atravesando los Estados Unidos profundos, de ello nos dio una muestra el propietario del camping que salió a cobrarnos con un revolver al cinto y nos regaló un DVD para iniciarse en el manejo de las armas.
El parque natural "Arch Valley" nos volvió a impresionar, es similar al Monument Park, en este predominan los arcos esculpidos, algunos de ellos son impresionantes. Pasamos una agradable tarde de una lluvia fina que no nos impidió el paseo entre los arcos, el agua de la lluvia resaltó los colores de la tierra arcillosa y de las plantas.
La lluvia persistente y tenaz impactaba sobre el cristal y el silencio se hizo en el interior de la caravana, todos estaban pendientes del conducto, en este caso era yo. Sobre las 20h paramos en uno de los campings preparados para las caravanas y allí pasamos la noche, por cierto, bastante abrigados, la temperatura bajó a los 8 grados. A las 7h de la mañana me levanté y me encontré en un lugar a 1800 m de altura, rodeado de montañas cubiertas de nieve y con un sol radiante a esas horas. En el desayuno tuve un debate sobre la poca fiabilidad del socialismo y de la necesidad de formar un gobierno con Podemos, como viene siendo habitual Pili intervino para apaciguarme y recordarme que mi tono es mitinero, quizás tenga razón, me subí a la caravana a leer la prensa con el teléfono, me tranquilicé y volví a bajar. El día 30 llegamos a Salt Lake City. Ciudad icono para los "mormones", mas de la mitad de la población profesa esa religión. Es una ciudad moderna, bien planificada desde el punto de vista del urbanismo y con una población blanca y rubia. Estuvimos en el centro religioso de los mormones, comentando con jóvenes voluntarios las peculiaridades de esa religión. Lo que nos parecía una basílica, no era más que un centro de formación religiosa y de meditación, al estilo de las madrazas musulmanas. Se definen católicos y seguidores del antiguo y nuevo testamento, sin embargo hay diferencias entre el libro Mormón y las sagradas escrituras: creen que la piel negra es una maldición de Dios, nos salvamos por la gracia después de hacer en la tierra todo lo que podamos para cumplir con los preceptos religiosos, los niños no pueden pecar, la misión de Adán y Eva es procrear y trasladar la alegría al mundo ... visitamos el recinto y percibimos como el creador de esta religión Adam Smith, adaptó las sagradas Escrituras a la vida americana.
El viaje hacia el norte transcurrió entre los 2200 y los 1500 metros de altura con una temperatura mínima de tres grados. En el paisaje predominaban grandes extensiones de praderas plagadas de vacunos y caballos que alternaban con interminables plantaciones de cereales. Mucho tráfico y, sobre todo, muchos camiones por la carretera.
Los búfalos aparecieron por todas partes. Los primeros que avistamos fueron desde la caravana, a lo lejos, y, como no, Antonio y yo fuimos a fotografiarlos, nos subió la adrenalina a tope, cuatro de ellos hicieron amago de correr hacia nosotros, el introducirnos en el bosque y ocultarnos, los tranquilizó al no vernos.
Posteriormente nos volvimos a encontrar con ellos por varias praderas, caminando por la carretera y entre fumarolas uno de ellos nos dejó fotografiarlo desde muy cerca. A las 7 de la mañana Antonio y yo nos alejamos del camping para dar un paseo y hacer algo de ejercicio por una praderas por donde circulaba un río y en ese lugar nos encontramos con un verdadero rebaño de búfalos pastando. Me encontré con uno de ellos entre unos arbustos a poca distancia, me sobresalté pero permanecí quieto ante su presencia, miró para mí y siguió pastando. Tenía a los búfalos por animales muy peligrosos y seguramente lo serán, pero mi experiencia y mi relación con ellos fue pacífica.
Después de comer en la propia caravana, iniciamos el recorrido por el espacio del parque que abrieron para los visitantes. Llegamos al lugar plagado de geisers y fumarolas que son la muestra que nos encontramos en uno de los lugares con más actividad sísmica y volcánica del planeta. Como todos los lugares de los parques naturales que visitamos está muy bien organizado con senderos de madera que llegan a los lugares más emblemáticos para visitar, consiguen introducirse en preciosos entornos respetando la naturaleza. Sé que todos los lugares a los que hago referencia nos parecen sorprendentes, pero es que es así, esta zona ubicada en un entorno de montañas cubiertas de nieve, pero a la vez pasear por una zona plagada de fumarolas y geisers, es que es para sorprender e impresionar.
El cuatro de mayo nos levantamos temprano y nos tuvimos que duchar con agua fría. el desayuno copioso como siempre: naranjas, plátanos, cereales con leche, cokies, tostadas y café. Después de un paseo matinal por el río que transcurría a través de meandros cerca del camping cuyas llanuras a ambos lados del río estaban plagadas de bisontes, salimos del parque "Yellow Stone" rodeándolo ya que no pudimos pasar por la carretera al parque "Gran Teton" porque estaba cortada por la nieve. A la salida del parque paramos en un pueblo turístico "West", compramos regalos y vimos un documental sobre el parque con vistas impresionantes.
Seguimos el camino por carreteras que cortaban extensos campos de cereales salpicados con casas de madera no muy grandes. Subiendo hacia el "Gran Teton" los campos de cereales se convirtieron en extensas praderas inundadas de ganado vacuno y caballos que pastaban tranquilamente. Hicimos el recorrido bordeando las altas montañas y por lugares cercanos al río "Snique". Como curiosidad nos encontramos con un mural en donde se reflejaba las numerosas tribus de indios que se acercaban a estos lugares para cazar y pescar.
El pueblo donde acampamos se llama "Alpine", lo componían casas de madera en mal estado que se desperdigaban por la llanura, sin formar un núcleo. El camping era sencillo, una pradera con un escueto edificio de servicios, cerca se ubicaba una taberna típica, a la que acudimos después de cenar para tomar una cerveza (amarga y con grado), por lo que nos enteramos la hacían en la zona y tenían el proyecto de exportarla a otros estados. La dueña de la taberna respondía al perfil típico de la mujer rural americana, gruesa, despeinada y con un tono de voz varonil, que junto a un cliente "cawboy" con unas copas de más, manifestaron interés por nuestra presencia. A través de Pili pudimos mantener una breve conversación sobre el tema que más le interesaba: nuestro país de origen, aunque daban muestras que no lo situaban en el mapa.
El día cinco de mayo nos trasladamos hacia la ciudad de Salt Lake, desde donde cogeremos el avión que nos traslade de nuevo a San Francisco. El paisaje es similar al de los días anteriores. Según íbamos recorriendo Km del Gran Teton al Norte al la ciudad de Salt al Sur fuimos dejando las extensas praderas para ir penetrando en los campos de cereales regados por gruesas tuberías. Las casas siguen siendo pequeñas y de madera y de forma esporádica se aprecian casas espectaculares en el centro de los ranchos. Comimos en la caravana en uno de los pequeños pueblos divididos por la carretera, tomamos café en el pab forrado de madera donde los protagonistas eran un futbolín y un villar. Las mesas estaban ocupadas por unos moteros que le estaban dando buena cuenta a unas hamburguesas y a unas cervezas. El pueblo estaba plagado de banderas americanas y como es usual tenía su monumento a los caídos en las guerras de Vietnam y Corea.
En San Francisco, cuya misión la fundó un fraile español, visitamos: el barrio chino, un lugar lleno de tiendas y de restaurantes, mercados con escasa higiene y, sobre todo, plagado de gente.
lo mejor del día fue la vuelta a San Francisco por barco. Las vistas del mítico puente, la roca de Alcatraz donde el barco disminuye la velocidad y la silueta de la ciudad constituyen unos buenos modelos para el objetivo de la cámara.
Paseamos por el puerto y allí comimos lo típico "fish and chips" en uno de los numerosos puestos de comida rápida que se ubican en lo que parece ser una antigua lonja.
Después visitamos el barrio Hippy, aunque menos elegante, guardaba la misma fisonomía que el anterior. Cenamos en un restaurante vegetariano, bien, la pareja que nos atendía eran de risa fácil, esa risa contagiosa que se produce después de fumar unos buenos porros.
Uno de los días acudimos a la Universidad de Berkeley donde Laura realizó el Master de Relaciones Internacionales. Viajamos en el tren de cercanía (VAR) que partía cerca del puerto. En el recinto universitario se respiraba un ambiente academicista, era un verdadero bosque con los edificios de las diferentes facultades dispersos entre los árboles. Vista desde cierta distancia era una masa forestal en donde residían variados pájaros y ardillas, para no romper con la armonía del bosque aparecían edificios construidos con troncos de árboles semejantes a los que vimos por el norte. Visitamos la biblioteca con una sala noble y diversas estancias para el estudio, en el pasillo estaban ubicadas diversas vidrieras que contenían diferentes panfletos y octavillas de la década de los sesenta (en contra de la guerra deVietnan, por el reconocimiento de las etnias, en defensa de los panteras negras ...).
El día 10 de Mayo, después de desayunar (manzana, leche con cereales, tostadas y café americano, salimos a dar una paseo por la ciudad, concretamente por el barrio vietnamita y por el barrio japonés. Se aprecia una sensible diferencia entre ellos, más populoso el primero y de mejor calidad de vida el segundo. Precisamente entre los numerosos restaurantes que albergaba el barrio japonés comimos (un cuenco de sopa de vegetales y carne de cerdo con espaguetis de arroz).
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