miércoles, 5 de junio de 2024

Nicaragua 2024

 El día 27 de diciembre del 2023 salimos desde Madrid a las 10h en  la compañía América  Aerlines.  La lectura de "las Tempestálidas" del búlgaro Gospodinov me ayudó a abstraerme de las continuas turbulencias del viaje. En Miami tras una espera de cuatro horas fuimos rumbo a Managua en la misma compañía.  Nada más llegar, la primera sorpresa en el aeropuerto fue encontrarnos con toda la familia de Yader.  Nos estaban esperando con un coche de 10 plazas para trasladarnos a León, parece que es una costumbre de bien nicaragüense.  Durante el camino, aunque era de noche, fuimos observando el país con el deleite de un pollo frito y agua fresca con el que nos agasajaron.  El hotel de León era el "Colo-Calala" amplia habitación con muebles vintage y con una habitación añadida como cocina y sala de estar, lugar ideal para realizar el chiqung mañanero.  Aunque apenas comimos en el hotel cuando lo hicimos fue en un lugar típico tropical, las mesas se distribuían entre las plantas y rodeando a la piscina.  Un lugar para la relajación.

El día 28 comimos el desayuno típico nicaragüense en casa de la familia de Yader: gallo pinto con leche agria, revuelto de huevos, tortas de maíz y picos (parecido a los dobladillos aragoneses).

El día lo dedicamos a pasear por León, una ciudad con edificios coloniales de una sóla planta. al atravesar la puerta se pasaba a una especie de patio lleno de plantas al que daban todas las habitaciones, el hotel Cala-Calala era una de ellas.
















El día 29 salimos hacia la Selva Negra en una furgoneta alquilada en compañía de toda la familia de Yader. La carretera era sinuosa y con continuo tráfico plagado de camiones, a la mitad del trayecto paramos en un puesto de carretera, famoso por sus tortas, hechas con harina de maíz joven (tierno y dulce), las acompañaban nata líquida y cuajada (queso fresco).  El lugar llamado selva Negra eran cerros plagados de bosques tropicales.  La compañía de toda la familia fue muy agradable, el padre de Yader, Elías, me contó sus aventuras por aquellos cerros durante la guerra, él fue reclutado por el frente Sandinista FSLN.  Me contó que patrullaban por aquellos cerros para vigilar que no entrasen los "contras" desde Honduras apoyados por los estadounidenses.  La finca del cafetal pertenece a una familia alemana que elabora el café con métodos ecológicos, trabajan 250 personas que residen allí mismo en el lugar del trabajo.  Las edificaciones están separadas los casados de los solteros y, entre estos, las mujeres de los hombres.  Tienen escuela y hospital.  Según la información que nos dieron el café es de la clase "arábigo" y se toma como una infusión, de esta forma guarda todas sus cualidades.







El día 30 por la mañana estuvimos en el mercado "Terminal", típico mercado donde se vende de todo e incluso se puede comer.  Después nos acercamos al albergue "Vía-Vía" donde habíamos quedado con Marga, amiga de Pilar.  Paseamos por León, comimos "olla vieja" en el albergue (guiso de pollo o res con plátano y diversos vegetales: exquisito) y al atardecer acudimos a tomar una "toña" con alitas fritas en un bar al que nos llevó Yader.

El día 31 es el día de preparación del fin de año en casa de los padres de Yader.  Desde la mañana están guisando las cinco gallinas y por la tarde está preparada la parrilla para recibir al chancho.  Yader, organizador de la fiesta nos tuvo entretenidos confeccionando un muñeco relleno de papeles y petardos que sería quemado a las doce de la noche, se quemaba el año que finalizaba y se daba la bienvenida al nuevo año. A partir de las ocho fuimos llegando primos, tíos amigos y nosotros con la amiga de Pilar que también se incorporó, en total 25 personas.  Una mesa en la calle nos daba el recibimiento pero también había que ubicarse en las hamacas del porche o incluso en los sofás del salón.  Cuando estábamos todos ubicados, Yader empezó a traer los platos con la gallina el chancho y el arroz, por supuesto. Después se colocó la piñaza llena de caramelos para el deleite de los niños.  A las doce  en pinto se quemó al "viejo" y abrimos los regalos.  Pude hablar con un familiar que estaba en Miami, con familiares de León sobre su forma de vida, sus prioridades y su relación con el resto del mundo.  Me recuerda a España en la década de los 60, cuando todas las familias tenían parientes que se desplazaban a otro países de Europa a buscar un proyecto de vida mejor, en este caso la mitad de la familia residía en EEUU, Canadá y en Zaragoza. 











Sobre las 12h partimos, de nuevo en la furgoneta alquilada, toda la familia hacia la playa de "las Peñitas", una playa ubicada en el Pacífico. La carretera estaba bien pavimentada y el paisaje muy cuidado, se notaba que era zona para el turista. El plan consistía en tomar zumos (jugos) hasta la hora de comer, zumos deliciosos. Comimos sopa de pescado y un excelente pescado (libra y media) con guarniciones típicas de la zona.  Descansamos hasta las 16h, hora del baño, a esa hora todo el mundo se desplaza hasta el agua. El baño fue espectacular y muy esforzado, pues las continuas olas nos suponían esfuerzo para estar de pie. Sobre las 17h empezó la puesta de sol. Espectacular.  volvimos a León y compramos en una casa especializada en fritangas los tacos nicaragüenses, nos dirigimos a la casa de Elías y todos dispuestos en hamacas de distintos tamaños nos dispusimos a cenar acompañamos los tacos con un jugo excelente hecho por la madre de Yader.  










Una tarde de relajación en el porche, mejor dicho en la calle.


A algunos le apeteció un trozo de hielo con sabor.
Día dos, día complicado estaba previsto salir hacia Granada, pero el fallecimiento de la madre de Carmela, antigua jefa y sobre todo amiga de Yader, nos impidió salir de viaje.  Un día más en León, aprovechamos a subir al tejado de la catedral colonial (XVII) tipo basílica.  Dejamos el hotel Coca-Calala, un hotel pensado para turistas europeos, precio por noche 80 dólares, vegano, pero falto de atención y de limpieza en las habitaciones, nos desplazamos al albergue (20 dólares noche), otra casa colonial con un inmenso jardín en el interior y con un ambiente senderistas y joven.  Aquí pernoctan los que se dirigen a los volcanes cercanos.





En un tiempo perdido, Pilar y yo, visitamos el museo del FSLN.  Se trataba de plasmar a través de fotografías la historia del Frente Sandinista en su lucha por la liberación de Nicaragua.  El edificio se asemejaba a un palacio sin apenas conservación lleno de textos y fotografías sandinistas.  Nos llamó la atención que para ver las vistas de la ciudad y de los volcanes cercanos nos llevaron al tejado en pésimas condiciones (peligroso).








Como estaba previsto el día tres partimos hacia Granada en el coche que le dejaron a Yader. llegamos sobre las 14h al hotel Melinde.  Un hotel de una pareja de catalanes que encontraron en Nicaragua una forma de vida y un disfrute de la naturaleza de este país. El ambiente es muy acogedor y, como todos los edificios coloniales, las habitaciones dan a una zona con vegetación tropical. 

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Al atardecer visitamos el volcán Masaya.  Demasiadas filas para ver un volcán a lo lejos, aunque mereció la pena.




Granada es una bella ciudad colonial con una bonita plaza alrededor de su Iglesia y donde los turistas de Costa Rica están por todas partes.







 


El día cuatro me levanté temprano para aprovechar el jardín y el frescor y hacer chiqung para flexibilizar los músculos y tendones y dar un paseo por la ciudad y alrededores antes de que se levantasen los demás.  A las ocho horas nos esperaba un suculento desayuno con un toque catalán. Después de pasear por los alrededores del lago nos dirigimos hacia Rivas, donde embarcamos hacia la isla del lago Managua "Ome Tepe".  El barco era desastroso, íbamos mezclados pasajeros y mercancías, el agua entraba continuamente y la envejecida estructura rugía continuamente. Así y a todo disfruté mucho del viaje, del lago, de los volcanes que se imponían majestuosos y, como no, de la compañía.







En la isla alquilamos un taxí para que estuviese los dos días a nuestra disposición.  Nos alojamos en el hotel "Charco Verde".  Los hoteles están situados a lo largo de la costa del lago Managua, las habitaciones semejan cabañas esparcidas por la vegetación.  Tarde de disfrute del baño en el lago y en la piscina, y después cena en el hotel (pescado del lago y guarniciones nicaragüenses.











El día cinco nada más levantarnos una sesión de chiqung mirando al lago, sienta muy bien.  Desayunamos en el hotel, esperamos al taxi para llevarnos al puerto.  Después de una travesía de una hora en un barco mejor acondicionado que el día anterior, cogimos el coche y nos dirigimos al mirador de "Catalina" un cráter volcánico, lleno de agua.





Por la tarde nos dirigimos al hotel "Marimba". Precioso.  Ubicado en escalera hasta llegar al lago, las habitaciones eran cabañas escondidas entre la maleza, amplias y con terrazas sombreadas y orientadas hacia el lago.  Las estancias comunes estaban construidas de igual forma, las mesas desperdigadas entre la vegetación.  Una estancia perfecta.  Baño y, después cena, y una larga charla.







El día seis desayunamos en el hotel (ensalada de frutas, muesli con yogur, café).  Después de un largo baño nos dirigimos hacia el mercado de artesanía de Masaya. El mercado está ubicado en un recinto del siglo XVIII.  La comida la hicimos en un restaurante popular cerca del marcado (Bato, guiso de ternera y verduras, exquisito).





Llegamos a casa de los padres de Yader justo a tiempo para preparar el cumpleaños del sobrino, Sergio.  En Nicaragua no se canta el cumpleaños feliz, se canta "las mañanitas", tampoco se celebran los reyes magos.


El día siete nos trasladamos a Managua, una ciudad peligrosa según la familia de Yader.  La ciudad es grande pero sin apenas edificios altos por los continuos terremotos.







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